miércoles, 21 de septiembre de 2011
El vídeo de las últimas "vacaciones"
El vídeo resumen de la aventura transPirenaica. Esperamos que os guste!!!
Si después de verlo os entran ganas de seguir la misma ruta, el track está disponible en el canal de "conunparderuedas" de Wikiloc.
lunes, 22 de agosto de 2011
Últimos suspiros por el Pirineo
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| Respiro en el pueblo deshabitado de Sasa |
Al dejar atrás Torla, primero por caminos hasta Broto y después por carretera hasta Sarvisé, empezaba el último tramo de nuestra transPirenaica. Dos días antes, bajando del Taillón por el Puerto de Bujaruelo (sin las bicis, por supuesto, pues sólo fuimos para hacer un poco de montaña), vislumbramos el valle de Otal justo al otro lado, y observando el "cuestalón" que hay más allá del refugio, acordamos borrar de la lista de "deberes" ese paso hacia Panticosa y tomar, por fin, la ruta Transpirenaica clásica.
Quizás porque la opción "clásica" nos parecía más "fácil" que la opción "Valle de Otal" + "Puerto de la Tendeñera", y luego resulta que nunca nada es tan "fácil" como sobre el papel, o quizás porque la fatiga y las semanas de actividad empezaban a pasar factura, a partir de Bergua y Sasa algunas cuestas empezaron a atragantársenos. Las de Sasa para arriba, por ejemplo, donde tras una larga ascensión pudimos cantar literales verdades al entonar aquello de "vaya camino de mierda" (que no es lo mismo que "vaya mierda de camino"), pues el camino durante cerca de un kilómetro estaba construido a base de pura caca de vaca (eso sí, las vistas eran paradisíacas, pues divisamos, muy a lo lejos, otra vez las más altas cumbres de Ordesa, Brecha de Rolando incluida)…
... o las que siguen a Aragüés del Puerto (un habitante del pueblo ya nos advirtió que no subiríamos sobre las bicis), con un tramo del todo inviable… además de un descenso hasta Hecho (¿va con o sin hache?) especialmente indicado para apasionados de las rocas y piedras de todos los tamaños y formas… Por eso seguramente al entrar en Navarra, nada más sobrepasar el desfiladero de Zuriza, donde la sensación de traqueteo se borró por completo del caché de nuestro navegador, empezamos a sentirnos en una nueva dimensión.
¡El universo pedestre había quedado atrás! Eso sí, a partir de entonces, el track de la Transpirenaica nos condujo por una gran cantidad de pistas y carreteras locales que han sido asfaltadas en los últimos años.
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| Camino vacuno antes de bajar a Oliván |
... o las que siguen a Aragüés del Puerto (un habitante del pueblo ya nos advirtió que no subiríamos sobre las bicis), con un tramo del todo inviable… además de un descenso hasta Hecho (¿va con o sin hache?) especialmente indicado para apasionados de las rocas y piedras de todos los tamaños y formas… Por eso seguramente al entrar en Navarra, nada más sobrepasar el desfiladero de Zuriza, donde la sensación de traqueteo se borró por completo del caché de nuestro navegador, empezamos a sentirnos en una nueva dimensión.
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| Sector técnico en el descenso a Ansó |
¡El universo pedestre había quedado atrás! Eso sí, a partir de entonces, el track de la Transpirenaica nos condujo por una gran cantidad de pistas y carreteras locales que han sido asfaltadas en los últimos años.
Pese a todo ello, disfrutamos también mucho de la última semana de viaje, con un gran cambio en el paisaje, la inmensa Selva de Irati, la arquitectura de los pueblos, el verde de los campos, los ponis pastando a orillas del camino… Sin embargo, al llegar a Etxalar, ya a sólo 100 metros sobre el nivel del mar, el camarero del restaurante donde nos reponíamos de las últimas cuestas, nos sirvió la tentación en bandeja, y no era el arroz con leche casero, sino un "atajo final que muchos toman para llegar a Irún y ahorrarse el último cuestalón del día: el bidegorri del Bidasoa".
Tras llegar al Cabo Higuer y bañarnos en el Cantábrico, miramos atrás, recordamos puertos, cimas, días de sol, de lluvia, de mosquitos… Más tarde, ya en el autobús de vuelta (la compañía Monbus deja llevar las bicis, embaladas y pagando 15 euros extra por bici), analizamos nuestras libretas, repletas de anotaciones, distancias, desniveles, dibujitos, nombres… En total sumamos 1.160 km en bicicleta, 37.467 metros de desnivel positivo, 36 días de viaje, 24 de ellos pedaleando, 4 días de montañismo y 8 jornadas dedicadas al sano y merecido lujo del descanso.
Luego, con los tracks en el ordenador, hemos podido observar desde otra perspectiva el trazado de nuestra nueva ruta, que hasta Torla es obviamente más Pirenaica que la "clásica", y no por ello menos ciclable (al menos hasta Vielha). En el tintero queda encontrar una solución más biker y menos "porteadora" para el tramo entre el Val d'Aran y el Valle de Benasque que el Coll de la Picada. Los bikers locales nos han dado una idea: subir el Portillón, desde allí trazar hacia el Col de Barèges, siguiendo de nuevo por camino hasta el refugio de Abri, para luego seguir hasta el Pas de l'Escalette pasando previamente por el Pas de la Mounjoye, y así ganar la Picada desde el norte, por zonas que dicen que son "más de pradera y seguramente más ciclables". En cualquier caso, si viajáis ligeros de equipaje, subir por la Picada representa sólo 3 horas a pie empujando la bici. ¡¿Qué son 3 horas en un viaje de 1.200 km?! Una vez coronado, el descenso hacia Benasque es difícil pero disfrutón, y las vistas del Aneto y el Maladeta, después del esfuerzo, os aseguramos que no tienen precio. Ya lo dicen, cuanto más sufrimiento, más placer.
***En octubre y noviembre os daremos más detalles de la ruta en la revista Solo Bici, así como un vídeo con los mejores momentos del viaje, para que a todos y todas os quede claro que el Pirineo es muy muy muy... MUY.
viernes, 5 de agosto de 2011
Ordesa, en la Brecha
| Mirador en la pista de la sierra de las Cutas |
| Con Luís, Clara y Marc en la sierra de las Cutas |
| Clavijas de Carriata |
| Familia numerosa de sarrios en Aguas Tuertas |
| Brecha de Rolando |
Plan B para el Posets
Después de entrar en el Valle de Benasque por la Collada de la Picada, los senderos que siguen el curso del río Ésera nos parecieron de lo más ciclables, pese a las escaleras que hay en algunos tramos y las alforjas, que a nuestro amigo Miguel le parecieron demasiado pesadas cuando nos encontramos, ya a final de etapa, en el camping Alto Ésera, en Castejón de Sos.
Tras el palizón de la Picada nos merecíamos un día libre que aprovechamos para hacer la colada y dejarnos asesorar por Miguel, montañero de toda la vida y gran conocedor de esta zona del Pirineo, para acercarnos a nuestro segundo tresmil del viaje: el Posets, de 3.371 o 3.375 metros (según las fuentes), pero en cualquier caso el segundo más alto del Pirineo. Nosotros habíamos pensado subir desde Viadós, llegando hasta allí con las bicicletas, pasando por el Collado de Sahún, pero Miguel nos sugirió cambiar de planes y ascender por la ruta del refugio Ángel Orús, que es más directa. Miguel nos describió la ascensión con todo lujo de detalles, nos dijo que nos prestaba crampones y piolets, que se levantaría a las 5 de la mañana para acercarnos en coche hasta el aparcamiento del Eriste, que nos invitaba a cenar longaniza de Graus en su casa... El plan parecía diseñado por Hannibal Smith, del Equipo A. Sólo faltaba que al día siguiente luciese el sol.
Y así fue. Disfrutamos de una ascensión en un día de catálogo y al regresar al camping, con 2.000 metros de subida y 2.000 metros de bajada en 10 horas de caminata, lo celebramos con unas cervezas, unas olivitas y con muchas anécdotas y batallitas de las que se cuentan cuando se reencuentran viejos amigos.
Gracias Miguel!!! Esperamos que en la próxima subas con nosotros. Prometemos entrenar y aprender un poco más para hacer algún día una crestecilla de esas que tanto te gustan.
| Consultando el mapa tras un pequeño despiste de orientación, poco antes de enfilar la Canal Fonda |
Tras el palizón de la Picada nos merecíamos un día libre que aprovechamos para hacer la colada y dejarnos asesorar por Miguel, montañero de toda la vida y gran conocedor de esta zona del Pirineo, para acercarnos a nuestro segundo tresmil del viaje: el Posets, de 3.371 o 3.375 metros (según las fuentes), pero en cualquier caso el segundo más alto del Pirineo. Nosotros habíamos pensado subir desde Viadós, llegando hasta allí con las bicicletas, pasando por el Collado de Sahún, pero Miguel nos sugirió cambiar de planes y ascender por la ruta del refugio Ángel Orús, que es más directa. Miguel nos describió la ascensión con todo lujo de detalles, nos dijo que nos prestaba crampones y piolets, que se levantaría a las 5 de la mañana para acercarnos en coche hasta el aparcamiento del Eriste, que nos invitaba a cenar longaniza de Graus en su casa... El plan parecía diseñado por Hannibal Smith, del Equipo A. Sólo faltaba que al día siguiente luciese el sol.
| Cima del Posets |
| Descenso tranquilo por la Canal Fonda |
Gracias Miguel!!! Esperamos que en la próxima subas con nosotros. Prometemos entrenar y aprender un poco más para hacer algún día una crestecilla de esas que tanto te gustan.
| Con Miguel, nuestro "jefe de expedición", de buena mañana, en el parking del Eriste |
viernes, 29 de julio de 2011
¿Cicloturismo? ¿Ciclomontañismo? ¿Ciclomasoquismo?
Queríamos ir del Val d'Aran al Valle de Benasque por el camino más corto, con las bicis, claro. Y teníamos diversas fuentes de información "digital" (mapas, tracks, visión satelital...) y diversas fuentes de información "locales" (Pep de Pedales del Mundo, Kim del refugio Amics de Montgarri y Asier del Hotel Ribaeta). Con todo el saber en nuestro haber, al final optamos por la más directa vía de enlace: el Coll de la Picada, subiendo desde el Plan d'Artiga de Lin y pasando por el Coth de Linfern. En resumen, tres horas para el caminante que resultaron 5 horitas de nada para nosotros, un perfecto ejemplo de un nuevo prototipo genético de "ciclista-mulo de carga".
La meteo no acompañaba para nada, pero no nos amedrentamos ni por la lluvia ni por la niebla ni por el barro ni por las tierras movedizas ni por la amalgama de excrementos vacunos y equinos que cubrían buena parte del trayecto, sobre todo en la zona inferior del puerto. Eran 1.000 metros de desnivel a ganar en poco más de 3 km. Empujando las bicis, por supuesto, de principio a fin.
Acampamos casi arriba de todo, cuando no veíamos aún el paso final, y descansamos a 2.400 metros de altitud envueltos por la densa niebla tras una cena basada en nuestra dieta estrella: pan de payés sin fecha de caducidad, chorizo y barritas de proteínas sabor yogur con piña. Una delicia de menú.
A la mañana siguiente, el esfuerzo se vio recompensado. Coronamos la Picada y el cielo se abrió, dejándonos frente a un mirador impresionante del Aneto y el Maladeta. La bajada, aunque algún tramo se podría haber hecho sobre la bici, preferimos hacerla andando hasta la pista del Hospital de Benasque. El paisaje se merecía tomarlo con calma y los brazos y los reflejos tampoco estaban ya como para florituras free-riders...
Y así es como hemos saltado del Val d'Aran al Valle de Benasque. Estamos pensando en patentar la idea... para que a nadie se le ocurra intentar repetir semejante locura!!!
Ahora toca descansar un poco las piernas (y los brazos) para intentar subir este fin de semana al Posets. Sin las bicis, claro!!!
La meteo no acompañaba para nada, pero no nos amedrentamos ni por la lluvia ni por la niebla ni por el barro ni por las tierras movedizas ni por la amalgama de excrementos vacunos y equinos que cubrían buena parte del trayecto, sobre todo en la zona inferior del puerto. Eran 1.000 metros de desnivel a ganar en poco más de 3 km. Empujando las bicis, por supuesto, de principio a fin.
Acampamos casi arriba de todo, cuando no veíamos aún el paso final, y descansamos a 2.400 metros de altitud envueltos por la densa niebla tras una cena basada en nuestra dieta estrella: pan de payés sin fecha de caducidad, chorizo y barritas de proteínas sabor yogur con piña. Una delicia de menú.
A la mañana siguiente, el esfuerzo se vio recompensado. Coronamos la Picada y el cielo se abrió, dejándonos frente a un mirador impresionante del Aneto y el Maladeta. La bajada, aunque algún tramo se podría haber hecho sobre la bici, preferimos hacerla andando hasta la pista del Hospital de Benasque. El paisaje se merecía tomarlo con calma y los brazos y los reflejos tampoco estaban ya como para florituras free-riders...
Y así es como hemos saltado del Val d'Aran al Valle de Benasque. Estamos pensando en patentar la idea... para que a nadie se le ocurra intentar repetir semejante locura!!!
Ahora toca descansar un poco las piernas (y los brazos) para intentar subir este fin de semana al Posets. Sin las bicis, claro!!!
martes, 26 de julio de 2011
Val d'Aran, punto de inflexión
Ya estamos en Vielha, en el corazón del Val d'Aran! Es, de alguna manera, el ecuador de nuestra travesía Transpirenaica. Y sí, aquí también llueve!!!
Tras descansar un día en el refugio Amics de Montgarri, ahora esperamos una "ventana de buen tiempo" para acercarnos al siguiente escollo del viaje, un puerto que nos permita regresar de la vertiente atlántica a la mediterránea sin tener que pisar asfalto ni meternos en un horrendo túnel. Sabemos que tocará empujar, como ya ocurrió en la ascensión al Coll dels Lladres, que nos permitió saltar hacia la Cerdanya desde Queralbs, pero esta vez seguro que es mucho más duro, aunque si la visibilidad es buena el panorama resultará todavía más espectacular: el Aneto, su menguante glaciar, el valle de Benasque... Y más allá otros caminos que nos lleven a Posets, Ordesa...
Atrás quedan días y días (ya hemos perdido la cuenta) de hermosos paisajes, duros desniveles y descensos interminables. También la ascensión a pie a la Pica d'Estats (dejamos las bicis en el camping Pica d'Estats de Àreu) y las agujetas que te dejan las bajadas en plan peatón (de eso ya nos estamos recuperando, pero ha costado). La tónica habitual de esta Transpirenaica es subir y subir durante horas, en plato pequeño casi siempre, bebiendo de todas las fuentes habidas y por haber, saludando a todas las vacas, caballos y rebecos del camino, acumular mil o dos mil metros positivos cada día, y luego quemar pastillas de freno camino del siguiente valle.
| Camino del Pla de Beret, entrada al Val d'Aran |
Tras descansar un día en el refugio Amics de Montgarri, ahora esperamos una "ventana de buen tiempo" para acercarnos al siguiente escollo del viaje, un puerto que nos permita regresar de la vertiente atlántica a la mediterránea sin tener que pisar asfalto ni meternos en un horrendo túnel. Sabemos que tocará empujar, como ya ocurrió en la ascensión al Coll dels Lladres, que nos permitió saltar hacia la Cerdanya desde Queralbs, pero esta vez seguro que es mucho más duro, aunque si la visibilidad es buena el panorama resultará todavía más espectacular: el Aneto, su menguante glaciar, el valle de Benasque... Y más allá otros caminos que nos lleven a Posets, Ordesa...
| Espectacular mirador en la Cerdanya de la interminable Sierra del Cadí |
| No sólo de pan vive el hombre, ni la mujer |
Atrás quedan días y días (ya hemos perdido la cuenta) de hermosos paisajes, duros desniveles y descensos interminables. También la ascensión a pie a la Pica d'Estats (dejamos las bicis en el camping Pica d'Estats de Àreu) y las agujetas que te dejan las bajadas en plan peatón (de eso ya nos estamos recuperando, pero ha costado). La tónica habitual de esta Transpirenaica es subir y subir durante horas, en plato pequeño casi siempre, bebiendo de todas las fuentes habidas y por haber, saludando a todas las vacas, caballos y rebecos del camino, acumular mil o dos mil metros positivos cada día, y luego quemar pastillas de freno camino del siguiente valle.
| Ascensión a la Pica d'Estats por el lago de Baborte |
| Fabricando agua, esta vez con pastillas potabilizadoras (el filtro murió) |
| Pasos estrechos y restos de nieve camino de la cumbre |
| En la cima, con unas vistas impresionantes!!! ;-) |
jueves, 14 de julio de 2011
Cruce de caminos
Hoy nos hemos tomado el día libre. Un descanso siempre viene bien, sobre todo rodeado de buenos amigos, gente sana llena de energía, buenos propósitos, espíritu de compañerismo y la cabeza llena de planes sólo dignos de locos de remate, pero sin alarde alguno, sólo por el mero hecho de disfrutar llevando a cabo esos sueños.
Así es Joan Compte, alias Burgues, el ciclista de la foto (en cuclillas) que el año pasado rompió todos los esquemas de tiempo, kilómetros y desniveles haciendo la BI6000 en algo así como 18 horas, en un solo día (de 5 AM a 11 PM) y en solitario. ¡¡Y pensar que nosotros tardamos 5 días!!
Desde Camprodon, rodeados de nubes, fuentes y montañas, observamos una y otra vez el cielo, estudiamos el mapa Alpina de la zona del Puigmal (que ya nos sabemos de memoria) y buscamos alternativas al paso por su cumbre en caso de que el mal tiempo persista. Nuestra Alta Ruta Transpirenaica en mountain bike es así, con calma, con paciencia, con buenos alimentos. De momento, la cosa va muy bien, la ruta que nos habíamos propuesto la hemos podido seguir y es ciclable al 99%, aunque tiene tramos realmente divertidos que han puesto realmente a prueba nuestros portaequipajes. A ver qué nos deparan los próximos días...
| Con Jaume Vila y Joan Compte, en la oficina de BI6000 |
Así es Joan Compte, alias Burgues, el ciclista de la foto (en cuclillas) que el año pasado rompió todos los esquemas de tiempo, kilómetros y desniveles haciendo la BI6000 en algo así como 18 horas, en un solo día (de 5 AM a 11 PM) y en solitario. ¡¡Y pensar que nosotros tardamos 5 días!!
Desde Camprodon, rodeados de nubes, fuentes y montañas, observamos una y otra vez el cielo, estudiamos el mapa Alpina de la zona del Puigmal (que ya nos sabemos de memoria) y buscamos alternativas al paso por su cumbre en caso de que el mal tiempo persista. Nuestra Alta Ruta Transpirenaica en mountain bike es así, con calma, con paciencia, con buenos alimentos. De momento, la cosa va muy bien, la ruta que nos habíamos propuesto la hemos podido seguir y es ciclable al 99%, aunque tiene tramos realmente divertidos que han puesto realmente a prueba nuestros portaequipajes. A ver qué nos deparan los próximos días...
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